Mostrá, no cuentes
Si te quedás con una sola idea de todo este paso, que sea esta. Es el principio que más sube la calidad de cualquier texto, humano o de IA.

Contar le da el resultado al lector. Mostrar lo deja vivirlo
Contar es nombrar la emoción directo: “Estaba nerviosa.” Listo, ya te lo dije. No te queda nada que descubrir.
Mostrar es darte la señal y dejar que vos saques la conclusión: “Acomodó los cubiertos por tercera vez y miró la puerta.” Nadie te dijo “nerviosa”, pero lo sentís. Y porque lo dedujiste vos, te queda.
La IA, por defecto, cuenta. Es más rápido y más seguro para ella. Tu trabajo es convertir ese “contar” en “mostrar”.
Cómo mostrar una emoción
Tenés tres lugares para buscar la señal:
- El cuerpo: manos que tiemblan, la mandíbula tensa, el estómago cerrado, la respiración corta.
- La acción: suelta la taza de golpe, evita la mirada, ordena algo que ya estaba ordenado, se va sin saludar.
- El detalle que el personaje nota: cuando estás ansioso ves el reloj; cuando estás enamorado ves cómo le cae el pelo. Qué mira el personaje dice cómo se siente.
No hace falta usar los tres. Una buena señal alcanza.
Un ejemplo
Contado: “Marcos estaba furioso con la noticia.”
Mostrado: “Marcos leyó el mensaje dos veces. Después apoyó el teléfono boca abajo, despacio, como si pudiera romperse, y no dijo nada durante un rato largo.”
Misma emoción. La segunda no usa la palabra “furioso” ni una vez, y se siente más.
El prompt para pedirlo
En este texto, buscá los lugares donde se nombra una emoción directamente
(por ejemplo "estaba nerviosa", "sintió miedo", "se puso feliz") y convertilos
en mostrar: una acción, un gesto del cuerpo o un detalle que el personaje nota,
sin nombrar la emoción. Mantené todo lo demás igual. No agregues adornos.