Parcheá, no reescribas
Algo sale casi bien: te gusta el 90%, hay una parte que no. El error es tirar todo y pedir de nuevo. Acá aprendés a arreglar solo lo que falla y quedarte con lo bueno.

El problema de pedir “de nuevo”
La IA te devuelve una escena. Casi toda buena, pero el final no cierra. Si le decís “no me gustó, escribila de nuevo”, pasan dos cosas malas:
- Perdés lo que ya estaba bien. La versión nueva cambia todo, incluso las partes que te encantaban.
- Podés ir para atrás. A veces la segunda versión es peor que la primera, y ahora ni la tenés.
Reescribir desde cero, cuando solo falla una parte, es tirar oro a la basura.
Parcheá: cambiá solo lo que falla
En vez de pedir todo de nuevo, pedí un cambio puntual y dejá el resto quieto:
Está muy bien, dejalo casi todo igual. Cambiá solo esto: el final, que ahora
queda muy cerrado; dejalo abierto, con una pregunta en el aire. No toques el
resto del texto, mantené el tono y las primeras tres frases tal cual están.La fórmula es siempre la misma: mantené todo, cambiá solo [esto], no reescribas el resto. Decir explícitamente “no reescribas el resto” es clave: si no lo aclarás, la IA tiende a “mejorar” cosas que no le pediste y te corre el texto.
Un cambio por vez
Cuando parcheás, hacelo de a un cambio. Pedís uno, lo mirás, pedís el siguiente. Es la misma idea del loop del capítulo anterior: si tirás cinco cambios juntos, la IA hace tres, se olvida de dos, y no sabés qué movió qué. De a uno controlás el resultado y aprendés más rápido qué pedirle.
Pensalo como editar, no como rehacer. Un buen editor no reescribe el libro: marca las dos líneas que no funcionan.
Frases que sirven para parchear
- “Mantené todo igual, solo cambiá [X].”
- “No reescribas. Tocá nada más el segundo párrafo.”
- “Dejá el diálogo tal cual, ajustá solo la descripción del lugar.”
- “Cambiá esta palabra por otra, el resto queda igual.”