✍️ Escribir un libro con IA Que no parezca de IA
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Los tics de la IA (y cómo borrarlos)

Estos son los gestos repetidos que delatan un texto hecho con IA. Acá tenés el checklist completo, y al lado de cada uno, el arreglo. Guardalo: lo vas a usar en cada escena.

Checklist vertical de los tics de la IA con su arreglo al lado de cada uno


1. El “no era X, era Y”

La IA ama esta fórmula: “No era solo una casa, era un refugio.” “No estaba enojada, estaba dolida.” Una vez está bien. Tres veces por página es un cartel de neón que dice IA.

El arreglo: elegí un lado. Si la casa es un refugio, decí que es un refugio. La contraposición barata casi siempre sobra.

Buscá los “no era… era…”, “no se trataba de… sino de…”, “más que X, era Y”. Borralos o quedate con una sola mitad.


2. Demasiados guiones largos

La IA mete guiones largos (esa raya larga que parte la frase para encajar un comentario en el medio) por todos lados. Es uno de los tics más fáciles de detectar y de los que más “huele a máquina”.

El arreglo: cambialos por dos puntos, una coma, un paréntesis, o partí la frase en dos. Mirá este curso entero: casi no vas a ver un guion largo, justamente por esto.


3. Prosa recargada (púrpura)

Adjetivos amontonados, metáforas grandilocuentes, todo “etéreo”, “danzaba”, “susurraba”, “un mar de emociones”. Suena a que se esfuerza demasiado. La buena prosa casi siempre es más simple.

El arreglo: sacá la mitad de los adjetivos. Una imagen fuerte le gana a tres imágenes débiles. Pedí: “escribilo más sobrio, sin adornos, palabras simples.”


4. Cazar sinónimos de “dijo”

“Exclamó”, “vociferó”, “manifestó”, “espetó”, “profirió”. La IA cree que “dijo” se repite mucho y busca alternativas raras. En realidad “dijo” es invisible: el lector ni lo registra. Los sinónimos exóticos sí frenan la lectura.

El arreglo: volvé casi todo a “dijo” y “preguntó”. Si la acción ya muestra la emoción, ni siquiera hace falta el verbo de habla.


5. Nombrar la emoción en vez de mostrarla

“Sintió miedo.” “Estaba muy triste.” “Una ola de alegría la invadió.” Le contás al lector qué sentir en vez de hacérselo sentir. Es el tic más común de todos, y lo trabajamos a fondo en la próxima lección.

El arreglo: mostrá la emoción con el cuerpo o con una acción. “Le temblaban las manos” en vez de “estaba nerviosa.”


6. Cada escena cierra con una frase ingeniosa

La IA termina casi todo con una sentencia profunda y redonda: “Y en ese silencio, entendió que nada volvería a ser igual.” Una vez emociona. En cada escena, cansa y suena armado.

El arreglo: dejá que algunas escenas corten en seco, en una acción o en un detalle chico. No toda escena necesita moraleja.


7. La deriva de tono

En textos largos, la IA arranca con tu tono y de a poco se va al suyo: más neutro, más explicativo, más “narrador de documental”. Lo notás cuando una parte ya no suena como el resto.

El arreglo: releé buscando el punto donde cambia. Repegá tu muestra de voz (lección 3) y pedí: “volvé al tono del principio.”


8. Aplanar tu voz

Si vos escribís frases cortas y secas y la IA te las “mejora” con subordinadas largas y elegantes, te borró el estilo. Más pulido no es mejor: es más genérico.

El arreglo: pedí “mantené mi estilo, no lo pulas de más” y, si hace falta, devolvele tu muestra de voz para que tenga de dónde agarrarse.