Cómo usar Claude Code: la guía para empezar
Se usa dirigiendo, no programando: abrís Claude Code en la carpeta de tu proyecto (desde la app de escritorio o la terminal), describís el resultado que querés y le pedís el plan antes de que toque nada. Aprobás, trabaja sobre tus archivos reales, y refinás con el loop: describí, mirá, pedí, repetí. Requiere plan pago (Pro).
Antes conviene leer: Qué es Claude Code
Usar Claude Code no es programar: es dirigir a alguien que programa. La diferencia con el chat de claude.ai es dónde trabaja: acá no te devuelve respuestas — trabaja directo sobre los archivos reales de tu compu, y lo que construye queda guardado. Así se usa, de cero.
Lo que necesitás
- Claude Code instalado — en la app de escritorio de Claude o en la terminal (la instalación, paso a paso).
- Un plan pago — Claude Code es la parte paga del camino (qué es gratis y qué se paga).
- Una carpeta de proyecto — vacía está perfecto. Ahora vas a ver por qué importa tanto.
La carpeta es el contexto
Claude Code trabaja parado en una carpeta: ve lo que hay ahí, crea archivos ahí, y no toca nada fuera de ahí sin pedirte permiso. Abrilo siempre en la carpeta del proyecto — una carpeta por proyecto, con nombre claro. Ese solo hábito evita la mitad de los problemas de arranque (“¿por qué no ve mis archivos?” casi siempre es esto).
Una sesión tipo, de punta a punta

- Abrí Claude Code en la carpeta del proyecto.
- Pedí un resultado, no una actividad — y exigí el plan antes de que toque nada:
Quiero [RESULTADO CONCRETO — "una página de inicio para mi
estudio contable", no "ayudame con mi web"]. Es para [PARA
QUIÉN / PARA QUÉ]. Antes de tocar nada, mostrame tu plan
en pasos y esperá mi OK.- Leé el plan. Es tu momento barato de corregir: “el paso 2 así no, mejor de esta forma”. Recién ahí aprobás.
- Trabaja sobre tus archivos — te va mostrando qué crea y qué cambia, y te pide OK para lo delicado. Vos aprobás; él teclea.
- Mirá el resultado y entrá al loop: describí, mirá, pedí, repetí — el loop es el mismo de todo el camino, acá aplicado sobre archivos de verdad. Y si aparece un error, se lo pegás entero: lo lee mejor que vos.
Los tres hábitos que separan
- Plan primero, siempre. El “mostrame tu plan y esperá mi OK” convierte sorpresas en decisiones. Es el hábito número uno del oficio.
- Un cambio por mensaje. “Hacé A, B, C y D” produce mush; de a uno sale mejor y se verifica mejor.
- Dale memoria. Un archivo CLAUDE.md en la carpeta le cuenta qué es el proyecto y cómo trabajás vos — la sesión de mañana arranca sabiendo lo de hoy. Es lo que lo convierte de herramienta en equipo.