Cómo manejar las revisiones de un cliente
Traducís el «no me convence» a instrucción con preguntas de opciones («¿es el color, los textos o cómo está organizado?»), juntás los cambios en rondas con límite —2 por entregable, la tercera se cobra— y aplicás el criterio: lo de gusto se cede sin pelear, lo que afecta la conversión se recomienda con argumento, una sola vez.
Mostrás el primer entregable y el cliente dice la frase: “mmm, no me convence”. Ese es el momento donde los proyectos se desangran — o no, si tenés sistema. Las revisiones mal manejadas son la causa #1 de proyectos eternos; bien manejadas, son donde el cliente siente que lo escuchás. La diferencia es método, no paciencia.
Traducir el “no me gusta”

El cliente no sabe pedir cambios — no es su trabajo. Dice “no me convence”, “le falta algo”, “¿no puede ser más moderno?”. Tu trabajo es traducir sensaciones a instrucciones, con preguntas de opciones (las abiertas generan más niebla):
- “¿Es el color, los textos, o cómo está organizado?” — acota el territorio.
- “Mostrame algo que SÍ te guste de otro lado, no para copiarlo, para entender qué buscás.” — el ejemplo vale por mil adjetivos.
- “Si pudiéramos cambiar UNA sola cosa, ¿cuál?” — revela la molestia real detrás de la nube.
Tres preguntas y el “no me convence” se volvió “el verde es muy oscuro y el titular no menciona los turnos” — eso se arregla en una sesión.
Las rondas (el límite escrito)
Tu scope fija 2 rondas de ajustes por entregable. Así se operan sin fricción:
- Los cambios se juntan, no gotean. “Anotá todo lo que veas y mandámelo junto — así lo resuelvo en una pasada y queda redondo.” El goteo de cambios sueltos es la muerte lenta.
- Cada ronda se confirma cerrada: “Listo, ronda 1 aplicada — fijate y pasame lo de la ronda 2, que es la final.” Nombrar las rondas las hace reales.
- La tercera ronda existe y se cobra: “Claro que se puede — eso ya entra como ronda extra, son $X. ¿Lo sumamos?” Ni un no, ni un sí gratis.
Ceder vs. recomendar
No todo cambio pedido es buena idea — y tu trabajo incluye decirlo. El criterio:
- Gusto (el color, una foto, una palabra) → se cede sin pelear: es su negocio y su gusto manda. Pelear gustos es gastar autoridad en lo que no importa.
- Conversión (sacar el CTA, esconder el precio, meter un carrusel motivacional) → se recomienda con argumento, una vez: “Te lo hago si querés — mi recomendación profesional es no, porque [ARGUMENTO]. ¿Lo probamos como está un par de semanas y decidimos con datos?” Si insiste, se hace (es su negocio) y queda anotado: recomendaste lo contrario. Cuando los datos te den la razón, esa nota es tu autoridad para la próxima.