¿Por qué la IA dibuja mal las manos y las caras?

Son el punto históricamente débil de la generación de imágenes. La salida, en orden: simplificá —manos en los bolsillos, sosteniendo algo, o fuera de cuadro—; probá la edición por instrucción sobre la imagen casi-buena en vez de regenerar desde cero; y si tu herramienta falla sistemáticamente en caras a media distancia, es criterio para cambiar de herramienta.

Las manos con seis dedos y las caras apenas «mal» son el delator clásico de la imagen generada. Hay un orden para resolverlo.

El plan, de lo barato a lo caro

  1. Simplificá la escena. La mayoría de los desastres de manos se evitan ocupándolas: en los bolsillos, sosteniendo un objeto, cruzadas, o directamente fuera de cuadro. Menos dedos a la vista, menos problemas.
  2. Editá, no regeneres. Si la imagen está casi bien, usá la edición por instrucción («arreglá la mano izquierda») sobre esa imagen, en vez de tirar todo y volver a empezar.
  3. Cambiá de herramienta. Si una herramienta falla siempre en caras a media distancia, no es mala suerte: es su límite. Ese es un criterio legítimo para mover ese paso a otra del stack.