¿Cómo le pongo precio a mi servicio freelance?
Si todos los números te parecen mal, casi seguro estás mirando tus costos en vez del valor del problema. Cambiá el ancla: ¿cuánto le cuesta por mes a tu cliente el agujero que resolvés? Tu precio al lado de ese número es la única comparación que importa. Y recordá: el primer precio no es para siempre, es para empezar.
La parálisis de precio casi siempre nace del mismo error: estás mirando el lado equivocado de la balanza.
El ancla equivocada y la correcta
Si pensás el precio desde tus costos y horas, cualquier número te va a dar miedo. La pregunta correcta mira al cliente: ¿cuánto le cuesta por mes el problema que vas a resolver? Turnos perdidos, leads sin contestar, horas tiradas. Tu precio al lado de ese número —no al lado de tu sueldo soñado— es la comparación que decide.
El primer precio es un punto de partida
No tiene que ser el precio perfecto ni el de siempre. Es el precio para empezar, conseguir el caso y subir con evidencia. Lo caro no es cobrar poco al principio: es no arrancar por estar buscando el número ideal.