Cómo hacer una auditoría de automatización
Listá cada acción manual y cada hueco, y medilos en tres monedas: horas (minutos × frecuencia), plata directa (lo que se pierde por el hueco) y errores. Armá el inventario ordenado por costo total mensual, con los supuestos escritos al lado de cada número. El total es tu número de portada.
Una auditoría de automatización le pone precio a lo que un negocio hace a mano. Listás cada acción manual y cada hueco, los medís en horas, plata y errores, y los ordenás por costo mensual. Al final tenés un inventario de oportunidades —no intuiciones, filas ordenadas por lo que cuestan.
Las tres monedas

Cada ineficiencia se cobra en una o varias de tres monedas:
- Horas — el tiempo humano repetido: minutos por vez × veces por mes. La moneda visible.
- Plata directa — lo que se pierde por el hueco: la consulta sin responder que era una venta. Se mide con % de pérdida estimado × ticket × volumen.
- Errores y deuda — lo que el manual mal hecho cuesta después: el dato mal pasado, el pedido olvidado, el cliente que no vuelve. La moneda invisible y a veces la más cara.
La regla de los supuestos visibles
Tu auditoría va a estimar (“calculo que el 30% de las consultas sin respuesta rápida se pierden”) — y está bien, siempre que el supuesto quede escrito al lado del número. La auditoría con supuestos visibles es honesta y discutible: el dueño puede corregir (“es más bien el 20%”). La de números mágicos es humo, y el humo se huele.
El número de portada
Cuando termines, tenés una frase de poder: “este negocio gasta ~$X por mes en trabajo manual y huecos — y la mitad se recupera con [N] automatizaciones”. Esa frase, con la tabla detrás, es el argumento que convierte la intuición en decisión. Marcá las cinco filas más caras: son las candidatas a construir primero.